Si un vino hablara y este pudiera contar que se ha mantenido fiel a su esencia a pesar de que por su tierra han cruzado diferentes civilizaciones, sin duda me encantaría probarlo.
Quizá su sabor y aroma puedan transportar a esos lugares en sus diferentes etapas de la historia.
Y así sucede con este vino de cosecha tardía con nombre romano que te transporta a la frontera bárbara del más trascedente imperio de la historia.


