Desde niño he practicado distintas artes marciales, soy cinta negra en TKD, pero recientemente he descubierto a esta increíble arte marcial, el JIUJITSU.
Me gusta por qué diario, clase por clase, lucha tras lucha, siempre aprendo algo y es muy importante estar en “modo aprendizaje”, más llevando al límite las capacidades del cuerpo.
El momento de luchar es un espacio, diría que el único en el día, donde mi mente y cuerpo están en el “aquí y el ahora” con todos los sentidos en alerta enfocados en un sólo objetivo. Un espacio para limpiar la mente eliminando cualquier estado mental negativo.
Después de cada entrenamiento, donde siempre luchamos, mi estado de ánimo está listo para trabajar o aprender.
Recomiendo que los jóvenes hagan este deporte, no sólo por tratarse de la defensa personal más efectiva. Luchar y retarse día a día, fortalece el carácter.
